De dónde venimos

Muchos de los que estamos ahora con Remontando ya compartimos un pequeño espacio en WordPress, una puta locura, una mezcla divertidísima de humor, inocencia, ingenuidad, mala leche, espíritu combativo y libertad de la buena, de la de verdad. Aquello se llamaba La Taberna Global, un medio de periodismo satírico universitario que cerró sus puertas en 2014 después de tres años –y uno como podcast– riéndonos de todo y de todos con los que compartimos estancia durante nuestros estudios en la Universidad de Málaga. Aquello nos dejó el buen sabor de boca del reconocimiento, aunque fuera modesto, que queda cuando denuncias lo injusto, amplificas las luchas y además te ríes hasta que te duele la barriga. Pero sobre todo nos dejó un puñado de anécdotas que surgen de manera natural cuando trabajas con amigos y compartes con ellos un proyecto común que remueve (lo que sea). Nos quedamos con ganas de más. Y, en parte, por eso estamos aquí.

¿Qué hicimos? Artículos, muchos artículos. De denuncia, pedagógicos, explicativos, auténticamente de cachondeo, provocativos. También portadas, videorreportajes, eventos, coberturas en directo. Básicamente lo que nos iba apeteciendo. Teníamos muchas ganas de experimentar y de empezar a sentirnos orgullosos tras tantas clases vacías de Periodismo con diapositivas vacías y discursos vacíos. Los hits fueron varios, y muy emocionantes: el descubrimiento en el BOE de un decreto sorpresa que cambiaba las normas de la beca Erasmus, la polémica de una productora porno buscando actrices entre los estudiantes, el intento de censura que sufrimos en la Jornada de Puertas Abiertas. Nos lo pasamos bien.

¿Por qué lo hicimos? Porque necesitábamos desfogarnos. Estábamos descubriendo el oficio y la carga práctica de la carrera nos resultaba insuficiente. También porque descubrimos un nicho: no había en la Universidad de Málaga un producto informativo cercano al estudiante, que hablara de lo que le interesaba, que le explicara lo que necesitaba saber. Nos impulsó ese sentimiento tan clásicamente joven de la rebelión al ver cosas que no funcionaban del todo bien, o directamente que no funcionaban, en nuestra universidad pública. Quisimos contar de primera mano el primer golpe a la educación superior gratuita que estábamos sufriendo de mano del ministro Wert –¿os acordáis? Muy poco ha cambiado a mejor, en realidad–. Entendimos que el humor no es un arma de fogueo, sino que se puede utilizar para llamar la atención, para hacer pensar, para acercarnos al público. Bueno, y para reírnos. Insisto. Nos reímos mucho.

¿Qué aprendimos? A tratar con gabinetes de prensa, a escribir rápido y bien, a entender que hay quien reacciona con violencia cuando cuestionas sus ideas, a defendernos de quien no tolera la risa, a editar vídeos y usar los nuevos formatos digitales que salían de debajo de las piedras, a vocalizar y locutar, a llegar a consensos, confrontar ideas y debatir sin matarnos entre nosotros –aunque algunas sillas volaron en determinados momentos–, a fomentar la participación estudiantil en el día a día de una institución que debería ser de ellos y para ellos. Fue, en definitiva, una maravillosa fábrica de la que salimos con ganas de comernos el mundo. Poco a poco nos fue golpeando la precariedad y el becariado. No pudimos evitar que algunos jefes, que creían y siguen creyendo que tienen el poder de una ciudad entre las páginas de su panfleto salvapatrias, nos quitaran un poco de ilusión. En otras ocasiones fue directamente el mercado laboral el que nos dejó helados. Por eso no solo nuestra generación necesita remontar: nosotros necesitamos remontar. Ya marcamos el primer gol. Vamos a por el segundo, y a por el tercero.

Javier Martínez Written by:

Periodismo medioambiental, porque es necesario. De cualquier cosa, en realidad, si me dejan. Me encanta Pokémon y conservo cierta madurez emocional, todo a la vez. Estuve en infoLibre y en El Mundo de Málaga, y dirigí la puta locura de La Taberna Global.

Be First to Comment

¡Participa!