Harry Potter para unirnos a todos

La inauguración de la muestra sobre el famoso mago en Madrid pone sobre la mesa el sentimiento de pertenencia de toda una generación.

426 kilómetros. Esa es la distancia que hay desde el centro de Granada hasta la Feria de Madrid. Esos son los kilómetros que Isabel Roca, granadina de 27 años, recorrerá para ir a la Harry Potter. The Exhibition, la exposición sobre las películas de la saga de magos que permanecerá en la capital hasta el 2 de abril. ¿El motivo? “Me encanta. Creo que encontraré algo así como 1.400 metros cuadrados de magia”, cuenta emocionada.

Porque Harry Potter (los libros, pero también las películas) tiene mucho de encantamiento. De un ‘algo’ que se ha metido en el sentido de millones de personas, que en España parecen respirar al unísono con la exposición que acaba de inaugurarse en Madrid. “Voy expresamente a eso, y ya de paso le daré un repaso al Mapa del Merodeador y veré lo que han puesto por las calles con motivo de la expo”, cuenta Roca al respecto.

Su caso no es único. El día de la inauguración, el pasado 18 de noviembre, cientos de jóvenes y no tan jóvenes (pero, confesémoslo, la inmensa mayoría eran millennials) se acercaron hasta Ifema y muchos contaban la misma historia: llegaban desde diversas partes de España (Barcelona, Lugo, Córdoba) sólo para ver los objetos con los que se había rodado la saga de películas. Muchos de ellos sin más acompañamiento que su cosplay [disfraz]: “iba a venir con unas amigas, pero cuando me enteré de que venían los gemelos Weasley decidí no esperar y vengo sola”, contaba una Ginny Weasley ataviada con su equipación del equipo de Quidditch. “De todas formas nos conocemos un poco todos de movernos en este mundo”, añadía justo después la joven, cuyo nombre muggle [no mágico] era Belén.

Harry Potter es mi mundo. Todo lo que he hecho en mi vida ha sido por los libros”, argumentaba justo después mientras esperaba a los gemelos Weasley. Roca, todavía a cientos de kilómetros de distancia, dice exactamente lo mismo “representa mi adolescencia”. “He crecido con él”, cuenta también Laura Ansio, una cordobesa de 27 años que también espera su momento para ver la exposición: “En cierto modo, he madurado como maduraron los protagonistas y me sentía identificada con ellos”.

Pura unión. Cuando los hermanos Oliver y James Phelps (más conocidos como Fred y George Weasley por su papel en las películas) aparecieron para invocar el hechizo de apertura de la muestra, lo que se respiraba en el ambiente era emoción. Varitas al aire, gritos y lágrimas, pero compartidas. Todos formaban parte de lo mismo. Todos habían crecido leyendo (y viendo) las mismas aventuras, y todos se sentían hermanados. “Todo el mundo que ha leído Harry Potter estamos tan conectados que vamos a una feria de muestras y nos creemos que es real”, bromea Roca. Las mismas palabras utiliza Ansio: “Se mezcla con la realidad y llegas a creerte que ese mundo existe”.

“Creo que es algo extraordinario que tiene Potter. Donde vayas, todo el mundo sigue siendo un superfan, todo el mundo lo disfruta”, dijeron al respecto los gemelos en una entrevista con El Español en la que contaron cómo, aunque vayan a China, lo que observan allí es exactamente lo mismo. Toda una lección en tiempos de separatismo que los propios Phelps verbalizaron al opinar sobre uno de los temas del año: “El Brexit es una estupidez”, dijeron.

Foto: Harry Potter. The Exhibition

Una generación lectora

Los lectores de Harry Potter son, en su mayoría, jóvenes adultos que se aficionaron a los libros gracias a las historias de J.K. Rowling sobre El niño que sobrevivió. No es una afirmación infundada. Lo dijeron los propios Phelps: “He conocido a mucha gente que se ha aficionado a la lectura gracias a los libros de Harry Potter, y eso es espectacular”. Y ahí están los datos: la última encuesta de Hábitos y Prácticas Culturales en España (2014-2015) no deja lugar a dudas: el 67,1 por ciento de los jóvenes de entre 20 y 24 años lee libros por ocio. Porcentaje que se mantiene estable en el caso de aquellos de entre 25 y 34 años (61,1%) y de 35 y 44 años (61,7%).

Pero, ¿qué tienen estos libros? “Nos hizo tan adictos a esa “magia” que seguimos buscando libros que nos transporten, aunque he de decir que yo, personalmente, no he encontrado nada igual”, dice la granadina, que cuenta cómo empezó a leer sobre el joven mago con 11 años “y hoy día, con 27, sigo cogiendo uno y me emociona tanto o más”. “Cuando coges los libros o ves las películas, recuerdas los sentimientos de alegría, ilusión, miedo, incertidumbre que tenías de niña leyendo”, agrega Ansio. “Cuando eres niño y un libro te marca así, no lo olvidas”, zanja.

Probablemente esa sea la clave del éxito de las nuevas fórmulas para revender el universo Harry Potter: una obra de teatro (y su libro correspondiente), la exposición itinerante, las fijas de Londres y Orlando… todas ellas apelan a la nostalgia de unos niños que ya han crecido. Invitan a recordar un periodo de maduración que ya parece que empieza a culminar. “Cada vez que leo un libro o veo una película se enciende una chispa en mi cabeza y me transporto totalmente a ese mundo”, cuenta Roca. “Es un camino de recuerdos para todos”, mencionó uno de los hermanos Phelps el día de la presentación de la muestra. Pues eso. A recordar.

Sofía Ortega Written by:

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