Un corresponsal en la Roma clásica dos milenios después

Hablamos con Néstor Marqués, autor de la cuenta de Twitter Antigua Roma al Día, que con casi 70.000 seguidores en la red social hace un ejercicio de divulgación histórica implacable

Cientos de datos e información pasan cada día ante nuestros ojos cada vez que pulsamos el botón de actualizar de nuestra computadora. La gran mayoría se nos escapan de nuestros ojos. Otra buena cantidad es personas que no comparten absolutamente nada de valor o trolls que aprovechan su anonimato para divertirse. Quousque tandem abutere, trolls, patentia nostra (hasta cuándo abusaréis de nuestra paciencia, trolls).

Pero entre toda esa paja de información en las redes se encuentra una oferta jugosa y atractiva. Usuarios que invierten su tiempo y conocimiento en empoderar a la ciudadanía con un arma despreciada por muchos individuos de la sociedad, la cultura. Uno de ellos es Néstor Marqués, licenciado en Arqueología y director de la cuenta de Twitter Antigua Roma al Día, que relata a diario las peripecias que nuestros antepasados romanos cometieron en el mismo instante que nosotros desenfundamos nuestro móvil pero aproximadamente 20 siglos atrás.

“Se me ocurrió que lo que me faltaba siempre en las clases era el final de la investigación: la divulgación, que todo lo que generamos llegue a la gente”, justifica Marqués así el porqué de crear una cuenta de Twitter allá por 2012 para difundir contenido sobre el mundo romano. Ese “afán por compartir conocimiento” fue la razón que le llevó a introducirse en unas aguas, por aquel momento, desconocidas para buena parte de la población. Su objetivo no era otro que transmitir la cultura, constumbres y acontecimientos importantes de la sociedad romana al máximo número de personas.

Guerras, nuevas construcciones, celebración de festividades, votaciones en el senado, anexiones de nuevos territorios… a Néstor Marqués no se le escapa casi ninguna efeméride e incluso se atreve, gracias a los trabajos arqueológicos contemporáneos, a hablar “de la gente corriente, la que no tiene voz en las fuentes clásicas”. Porque, como él sostiene, conocer una sociedad clásica “que dista muy poco de lo que somos ahora mismo” es esencial para construir nuestro futuro. “Somos herederos directos de ella”, zanja.

El arqueólogo tuvo además la oportunidad de relatar in situ, y 2.000 años después, el tiranicidio —que dirían Bruto y Casio— de Julio César, recorriendo los lugares emblemáticos que visitó el cónsul en sus últimos momentos de vida y haciendo un streaming explicando, a partir de las fuentes clásicas, qué sucedió.  “Ser un reportero del mundo clásico y contar de forma directa y cercana le da un toque que a la gente le gusta mucho, ven que es real y que ocurrió hace 2000 años”, detalla. Pompeya también está marcada en su calendario como uno de los sucesos que recordar cada año. “He tenido la suerte de visitar en Pompeya zonas que no están abiertos al público. He pasado más de un mes y todavía no la he visto entera”, bromea.

Su trabajo tiene además una especial importancia en una época donde las humanidades están desprestigiadas, sus asignaturas eliminadas del currículo escolar y sus personajes principales se ven sometidos a un peligroso revisionismo (la mitificación de algunos personajes, las frases apócrifas, etc.). El arqueólogo achaca a la formación reglada actual, la que te prepara para un puesto de trabajo y no te forma como individuo cultural, la causa de que cada vez las nuevas generaciones se alejen más del humanismo. Pero, ¿por qué estudiar Grecia y Roma y sus lenguas muertas? “Incluso en tu pregunta has usado palabras de origen latino y griego. Están vivo en todas las lenguas romances. A mí, el latín me ha posibilitado hablar inglés, italiano…”, explica.

Marqués opina que del mundo romano podemos aprender de sus experiencias porque fue en la época de Roma donde, “entre comillas, se empezó a hablar de globalización”. Pero el español, al igual que su homóloga británica y Premio Princesa de Asturias, Mary Beard, es contundente: “No podemos mirarles con orgullo porque eran esclavistas e imperialistas. Hay que mirar su ejemplo, no copiarlo”.

El director de Antigua Roma al Día lamenta la escasa importancia de la cultura en esta sociedad. “Lo que vale es lo que genera el dinero”, dice apenado. “En España, la formación que reciben los alumnos sobre patrimonio es poca. El expolio cultural debería estar en sus asignaturas”, comenta. El segoviano cree que el patrimonio “enriquece  la sociedad, a la gente y a la forma de ver la vida” y que es la única manera que tenemos de “vislumbrar los errores del pasado”.

Cultura en 3D

Pero la labor de Néstor no es meramente tuitear y publicar vídeos hablando de las fuentes clásicas de información. Aprovechando sus estudios de arqueología y su conocimiento de las nuevas tecnologías, utiliza cámaras en tres dimensiones o de realidad virtual para acercar el patrimonio romano a nuestras pantallas. Entre sus recientes trabajos se encuentra la creación de un modelo en 3D del acueducto de Segovia para monitorizar su conservación o la construcción virtual de vasos y baratijas clásicas.

Marqués cree imprescindible que la divulgación “se adapte a los nuevos formatos” para hacer la cultura cada vez más comprensible los ciudadanos, pero eso no significa que se cambie el contenido, “este seguirá siendo el mismo. No hay que rebajar el nivel, hay que explicar las cosas bien”. En uno de sus trabajos podemos ver en 3D, al más puro estilo Pokèmon Go, una vasija clásica.

El divulgador es consciente de que es un privilegiado. Compartir la historia de Roma como lo hicieron Salustio, Tito Livio o Polibio, entre otros, no está al alcance de todos. “Es el mayor lujo que te puede dar la vida. Mi trabajo es mi pasión. Me levanto por la mañana y quiero trabajar”, asegura. A pesar de los constantes beneficios que alberga trabajar como divulgador, también señala algunos aspectos negativos: “Trabajo día sí y día también. No tengo días de fiesta, no sé de hecho cuando son porque sigo trabajando, aunque lo hago con gusto y placer de sentir que todo lo que hago llega a la gente y tiene impacto y los beneficia”.

Emulando a Salutio, Néstor trata de radiografiar a la generación milenial como el romano hizo de la suya. Hijos de la crisis y la incertidumbre, considera que “vivir esta situación, que tiene difícil solución, vivir con esa conciencia en la parte de atrás de la cabeza… te hace agudizar los sentidos”.

Néstor Marqúes es además un ejemplo de una generación llena de Sísifos. Él pudo depositar la piedra en lo alto de la colina sin que le cayera. Entre tanta angustia y exasperación, mirar a aquellos que sí lo han logrado es la única medicina para calmar los síntomas generacionales.

Borja Díez Written by:

Periodista de barrio. De Huelingrado al fin del mundo. Como diría Eduardo Mendoza, periodista de muchas hojas, poco tronco y ninguna raíz. Soy más de Solón que de César Augusto. Poser de Heráclito.

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