El becariado de la UAM estalla e irá a huelga por segunda vez mañana

En su primera jornada de paro varios departamentos de la Autónoma de Madrid no rindieron al 100%, lo que probó que muchos becarios son en realidad mano de obra precaria que sustituyen puestos laborales.

Este curso está siendo agitado para la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Una asamblea de estudiantes en prácticas, de los que trabajan en los diversos departamentos de la institución (desde gabinetes de comunicación hasta bibliotecas de las facultades), han convocado una huelga de dos jornadas. Mañana miércoles 13 están llamados al paro hasta 376 becarios. Su meta: que la UAM les reconozca sus verdaderas condiciones laborales.

Los estudiantes, procedentes de diversos grados y posgrados de la universidad, venían desempeñando labores que sustituyen a contratados, según denuncian desde la Asamblea de Becarios de la UAM. La bronca se recrudeció a principios de diciembre, cuando se conoció un acta de Inspección de Trabajo, fechada a principios de octubre, y que dictamina que el contenido de estas prácticas en nada tiene que ver con la titulación cursada por los estudiantes“.

La primera jornada de paro se materializó el pasado 4 de diciembre, y las imágenes de libros acumulados en las bibliotecas universitarias se sucedieron en las redes sociales. “Sin becarios la UAM se para”, denunció entonces la asamblea.

En la jornada del 4 de diciembre el rector de la UAM, Rafael Garesse, no hizo ningún pronunciamiento público más allá de un correo electrónico remitido de forma interna a la comunidad académica en la que eludía usar el término “huelga”. Simplemente se limitó a señalar que “el origen de la situación actual” procedía de “una decisión de la Inspección de Trabajo por la que este órgano considera que las prácticas remuneradas de nuestra universidad no encajan en el vigente modelo”. “No compartimos esta interpretación”, zanjó Garesse.

Miembros de la asamblea señalan las prácticas de la UAM de reemplazar puestos estructurales laborales con becarios a raíz de la decisión gubernamental de paralizar la contratación pública en las instituciones académicas, en 2010. Las mismas fuentes señalan que este curso hay hasta 376 becarios, aunque ha habido otros cursos en los que la cifra ascendía a 390.

“Estos becarios son personas que cubren puestos estructurales, ya no solo porque lo diga la Inspección de Trabajo. Es que se va a trabajar. Lo que no sabíamos es que estábamos ante una ilegalidad”, apunta una de las estudiantes que forman parte de la asamblea. Su remuneración: “300 euritos y unas palmaditas en la espalda por la faena”.

Es el caso de Lorena D., estudiante de un posgrado en Arqueología. Explica que en la asamblea hay disparidad de posiciones en cuanto a la solución de este conflicto. “Muchos no tienen interés en seguir trabajando para la UAM, pero buscan el reconocimiento de sus derechos”. Todo podría desembocar en numerosos pleitos judiciales (ya hay precedentes) con posibles sentencias que obliguen a la universidad a asumir los pagos de las nóminas legítimas retroactivamente.

Andrea, también miembro de la asamblea, fue estudiante de Psicología. Comenzó sus prácticas en septiembre. Firmó un contrato de diez meses para trabajar en una biblioteca. “En ese momento no se sabía nada, los estudiantes no estábamos informados”. Cuenta que desde que comenzó su contrato, siempre con el matiz de que este es formativo, ha estado sola por la tarde en numerosas ocasiones, al mando del espacio. “Compagino este trabajo con un máster en Metodología de Investigación. Es verdad que trabajo con documentación, pero ni la analizo ni estoy siquiera en la biblioteca de mi facultad”.

“La universidad siempre se ha vendado los ojos y ha dejado pasar la situación hasta el punto de que ahora mismo los puestos que hay son estructurales y totalmente imprescindibles”, señala. “Esta es la visión que compartimos muchos compañeros y yo, los trabajadores precarios, los becarios”. Andrea, como muchos otros miembros de la asamblea, confían en que este sea “un pasito más” para que todas las universidades se sumen y regularicen estas situaciones. “Ya no es solo que no se permita en el sector privado, donde este es el día a día de muchos becarios, sino que se permita menos en las administraciones públicas, que sean verdaderamente un ejemplo”.

IMAGEN DE PORTADA: @BecariosUAM, #OPEcalipsis

Alberto R. Aguiar Written by:

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