Comer mejor en un mundo con prisas: la experiencia de Carolina

Esta joven malagueña ha convertido su Twitter en un tablón de recetas saludables y ‘comida real’: la cocina es política

  • Imagen: “He pillado hojas de stevia naturales, las he cocido con canela y vainilla y ahora tengo mi propio edulcorante natural” (Carolina Arjona)

La precariedad, el poco tiempo libre y la cantidad de impactos publicitarios que recibimos son algunos de los factores que ha empujado a una generación entera a consumir alimentos precocinados y ultraprocesados. Otros factores: la ausencia de una divulgación eficaz en las escuelas o la falta de conciencia en comida real, nutrición y sostenibilidad. La lista de excusas puede ser interminable, pero exponerlas todas no resuelve nada.

Con esa idea, Carolina Arjona, community manager y graduada en Traducción e Interpretación en Málaga, ha convertido su perfil en Twitter en todo un tablón de recetas, ideas saludables para las listas de la compra y consejos para comer mejor. Empezó sola, ante la necesidad de modificar su dieta cuando se le diagnosticó celiaquía. Hoy, sus redes son todo un escaparate que demuestra que comer bien y barato no es complicado.

“Tenía muchos problemas de estómago y el médico me dijo en un principio que era cosa de nervios, pero tras hacerme unas pruebas me dijeron que era intolerante al gluten”, explica Carolina. “Me dije: joé, el paquete de galletas que me gustaban cuesta un euro, y las sin gluten, cuatro. Voy a pagar tres euros más por un paquete que va a ser incluso peor”. Además, Carolina se dio cuenta que “para que estuvieran más buenas”, la industria añadía grasas y harina refinada en este tipo de productos.

Ensaladas vs kebabs, nutrición vs marketing

La dieta celíaca busca sustitutivos, pero “realmente las galletas no son necesarias para alimentarse”. Pero combatir modas, imposturas y marketing es difícil. “Cuando eres joven ves que el amigo que sube una foto de una pizza o de un kebab o de una lata de Monster a Instagram y piensas, mira, qué guay. Pero cuando ves a otro subir una foto de una ensalada, ya se piensa en, mira, qué pringado“.

Desde que la cuenta de Carolina comenzó a estar más tematizada a asuntos de nutrición se sorprendió con las reacciones de muchos de sus seguidores, jóvenes y aficionados a los videojuegos, como ella. Desde comentarios como “comes demasiadas verduras” al “¿estás a dieta? Si estás delgada, ¿estás bien?”. Ella se los toma con humor. “Es algo que me choca mucho, a veces pareces un pringado por decidir comer sano”.

Como siempre, esto va de dinero y de marketing. “El problema es que las grandes empresas que venden ultraprocesados son las que se encargan de hacer buena publicidad. El frutero de tu barrio podrá venderte las mejores mandarinas que puedas comer, pero no el dinero para darlas a conocer”, asume Carolina.

“Muchas cosas me llaman la atención, como las margarinas que se venden como si fueran la panácea porque la Fundación del Corazón la recomienda. Luego lees estudios universitarios que demuestran que los aceites refinados que van en esas margarinas son peores para el colesterol que la mantequilla, cuando esta siempre se ha demonizado. ¿Qué hay detrás? La empresa que paga publicidad”, detalla.

Los riesgos de que comer sano se ponga de moda

¿Comer sano es caro? “Existe un cliché”. Muchas veces pensamos que los vegetarianos o los veganos “se pasan el día comiendo tofu” o productos “más caros”. La realidad se antoja otra: la variedad es grande y Carolina puede llenarse el carro por menos de 20 euros a la semana “con un montón de fruta y verdura, además de legumbres, que son baratas y duran“.

Carolina explica que una dieta celíaca “busca sustitutivos”. “Pero realmente las galletas no son necesarias para alimentarse”. En el momento en el que se realiza esta entrevista, cuenta que ella no es ni vegetariana ni vegana. Y es que, aunque parezca una obviedad señalarlo, no todo va de la mano.

Sin embargo, sí quiere en un futuro reducir su consumo de carne, “algo que debería hacer la mayoría de la población”. “Entre todos los días con los bollos con jamón york o el filete de pollo para cenar, estamos todos los días comiendo carne, y no es tan necesario”.

De hecho, las principales recomendaciones en materia de nutrición señalan que lo aconsejable es consumir carne 2 o 3 días a la semana. “A mí me ha ayudado mucho comer más legumbres o conocer otros tipos de proteínas vegetales, como la soja”.

El problema, de nuevo, es el marketing, “que se aprovecha mucho ahora que el veganismo está de moda para impulsar fruta de no sé donde”. El sistema reconstruye el relato y por eso se ven en los supermercados frutas importadas de otros continentes, iniciativas nada sostenibles. Una persona concienciada de verdad “va a comprar con su bolso de tela al mercado”, “no hace falta liarse a usar bolsas de plástico”.

Eso sí: “muchas veces por desconocimiento tendemos a pensar que todo es postureo, que no sé qué, que no sé cuánto, cuando todo en realidad es mucho más fácil”.

“Me siento mucho más en paz”

Lo cierto es que modificar los hábitos alimentarios en pos de unos más saludables se nota. Así lo asegura Carolina, que en su “alegato” final incide en que ella ha sufrido ansiedad y padece depresión crónica y encontrar nuevas y mejores fórmulas de alimentarse le ha ayudado. “La ansiedad antes la tenía descontrolada, y sé que hay estudios, pero no sé por qué siento que todo esto me ha ayudado muchísimo. Antes me enfadaba muchísimo o no podía controlar la ansiedad, ahora me siento mucho más en paz, tranquila“.

“A nivel físico nunca he sido una persona con sobrepeso, pero he notado una reducción de volumen en el cuerpo, noto que tengo más energía, se nota muchísimo en el pelo, en la piel“. “Mi alegato es sobre todo que la gente joven ahora vivimos con muchísimo estrés, si no es en el trabajo es en los estudios, si no es porque no llega el dinero. Creo que una buena alimentación puede ayudar a sobrellevar mucho mejor estas situaciones. Un ultraprocesado o un Monster en un momento de estrés nunca va a ser lo mejor”.

Lo bueno, en definitiva, de abandonar estos alimentos precocinados o ultraprocesados es que cuando consigues desintoxicarte, “desengancharte” de estos excesos de azúcar, “al final ni se te antojan ni te apetecen”. “Acabas educando a tu paladar y a tu cuerpo”.

Espera, ¿y el alcohol? Tranqui, esto no es una secta

La pregunta era obligada. “Cabida no tendría, porque no es algo sano. Las alternativas pueden ser beber agua con gas y rodajas de limón, algún té… Pero lo bueno de la ‘comida real’ es que tú te mantienes así en tu día a día y si un día sales y te apetece una cerveza o un vino, te lo tomas, porque te apetece y lo disfrutas y ya está. No es una secta. Simplemente, te lo tomas porque te ha apetecido y listo, sin remordimientos, porque sabes que en tu día a día, no es lo habitual, ha sido para algo puntual y listo.”.

Pero, ¿qué es esto de la comida real? Carolina narra su experiencia, pero es una más de tantas personas que siguen las recomendaciones de un nutricionista que se ha vuelto todo un fenómeno de las redes sociales. Su nombre es Carlos Ríos, impulsor de este movimiento del real fooding en España, en cuyo blog podéis encontrar toda una serie de retos y desafíos para quien quiera seguir los pasos para cambiar de hábitos. Lo que decíamos: la cocina también es política.

Remontando es el blog que dará paso a un nuevo medio de comunicación por y para gente de una generación en problemas. Nos señalan como millennials y nos empujan a la precariedad. Si crees en una información que ayude a cambiar las cosas, ayuda. Puedes seguirnos en Twitter y en Facebook.

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